No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
El que se brinda se sobra.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
El hombre propone y Dios dispone.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Bebo poco, más quierolo bueno.
La naturaleza proveerá.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
A dineros dados, brazos quebrados.
Cada pez en su agua.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
A mala cama, buen sueño.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
El que pide lo justo, recibe migajas.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Agrandado como alpargata de pichi.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
La experiencia es a veces dolencia.
La Cruz, la viña reluz.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Dar al olvido.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
La ira es locura el tiempo que dura.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Alcanza, quien no cansa.
No hay alegría sin aflicción.
El que calla, otorga.
Maestre por maestre, seálo éste.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Querer es poder.