Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
A ojo de buen cubero.
No hay que arrear ganado flaco.
Inútil como cenicero en moto.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Para aprender, perder.
Serio como perro en bote.
Dos no riñen si uno no quiere.
De Jaén, o fuleros o malajes.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
La suerte es de los audaces.
Fiado has, tu pagarás.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Más aburrido que mico recién cogido.
Feo, pero con suerte.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Puta me veas y tú que lo seas.
La unión hace fuerza.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
La verguenza es último que se piedre.
No está el palo para cucharas.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Sacar las castañas del fuego.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
No quieras correr cuando apenas aprendes a caminar.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
A la hija casada sálennos yernos.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.