Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
Olla quebrada, olla comprada.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
El que deja una herencia, deja pendencias.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
La vida pende de un hilo.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Año de neblinas, año de harinas.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Las palabras se las lleva el viento.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Hacer de necesidad virtud.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Venía como placa de trailer, fregado y hasta atrás.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Todas las cosas pasan como el viento.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Boda sin borracho tenla a milagro.
A bloque, la casa en roque.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Estoy en un callejón sin salida.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.