En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Querer matar dos moscas de un golpe
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Robles y pinos, todos son primos.
Berzas en enero, saben como carnero.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
No compra barato quien no ruega rato.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Comer sin vino, comer canino.
Ser el último orejón del tarro.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Campana cascada, nunca sana.
Buey muerto, vaca es.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Mala noche y parir hija.
Café cocido, café perdido.
Despedida de borrachos.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
El que mucho promete, poco cumple.
Haces mal, espera otro tal.
A cada cabeza, su seso.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
El papel que se rompa él.
Cali es cali y lo demás es loma.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Comida hecha, amistad deshecha.
Albacete, caga y vete.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.