El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Hablando la gente se entiende.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Es de sabios cambiar de mujer.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
¿Tienes ganas de morir?. Cena cordero asado y échate a dormir.
Yegua cansada, prado halla.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
La cabra siempre tira al monte.
A un bagazo, poco caso.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Casa hecha, sepultura abierta.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.