Hombre narigudo, ingenio agudo.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
La suerte nunca da, solo presta.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Comer en bodegón y joder en putería.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
La ocupación constante previene las tentaciones.
A donde fueres haz lo que vieres.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Detrás de la soga va el caldero.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Moza dominguera no quiere lunes.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Agua de por mayo, pan para todo el año.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Mal largo, muerte al cabo.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Besugo de enero vale un carnero.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
La mala costurera, larga la hebra.
Cuatro ojos ven más que dos.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
Alábate pollo que mañana serás gallo.