Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Dame dineros y no consejos.
El mirón, ¡chitón!.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
¿Quién con una luz se pierde?
En otoño la mano al moño.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Ser lento en dar es como negar.
La sal no dice de sí misma que es salada.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Cual es el rey, tal es la ley.
Al endeble todos se le atreven.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Poderoso caballero es don dinero.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
Hable el sabio y escuche el discreto.
El amor reina sin ley
El más cuerdo, más callado.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Hombre casado, burro domado.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Zapatero a tus zapatos.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Mientras dura, vida y dulzura.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.