Un pie calzado y otro descalzo
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Pan y vino y carne, a secas.
Hay que poner tierra de por medio.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Me lo contó un pajarito
Te cierran una puerta y te abren diez.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Buen amigo es el dinero.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
El que anda en silencio, cazar espera.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Al ingrato con la punta del zapato.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.