Hablar por la boca del ganso.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
La verdad sale en boca de los niños.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Para sabio Salomón.
Buen lector, mal escribano.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Del uso viene el abuso.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
De lo que no sabes, no hables.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Quien tenga tiempo que no espere
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Dios habla una lengua extranjera.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
De lengua me como un plato.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Entendido y anotado.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Lobos de la misma camada.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Todo lo que no es dado es perdido
No es posible defenderse del aburrimiento
Perdona el error, pero no lo olvides.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Las penas, o acaban, o se acaban.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Bien está lo que bien acaba.
Justo peca en arca abierta.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Quien lengua ha, a Roma va.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Ramal y bozal, para el animal.
A la virtud, menester hace espaldas.
Hablar bajo y obrar alto.
El que no habla, no yerre.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.