Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Amor con hambre, no dura.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Ayudaté y serás ayudado.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
La sardina y el huevo a dedo.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Campo bien regado, campo preñado.
Salvarse por los pelos.
Empezar con buen pie.
Dios aprieta pero no ahoga.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
La monotonía genera aburrimiento
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Grano a grano, se llena el granero.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
El trabajo ennoblece.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Presto se va el cordero como el carnero.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Santo Tomás, una y no más.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Del lunes la luna es buena.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Conquista el amor solo aquel que huye
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos