A falta de caballos, que troten los asnos.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Al tonto se le conoce pronto.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Por unos pierden otros.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Hacérsele a uno el campo orégano.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Hacer agua los dientes.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Caridad con trompeta, no me peta.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Bien guardar no es poco ganar.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Vicio no castigado crece desatado
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Es ley la que quiere el rey.
Casa de Dios, casa de tos.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Caga más una vaca que cien palomos.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Entre más apuro menos prisa.
A mala suerte, envidia fuerte.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Lo barato, sale caro.
No dejar títere con cabeza.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
Encontrar al perro en la olla
Claridad, y no en el caldo.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Alegría y desgracia no son eternas
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.