Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
Entre más viejo más pendejo.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
¿Fiado?. Mal recado.
Pimiento, sal, cebolla, cuando se pone la olla.
Dios es más grande que el mundo.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Qué bueno era Dios para labrador.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Eso pasa en las mejores familias.
Con agua y con sol, Dios es el Criador.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Más vale amante bandido que novio jodido.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Una buena campana se siente de lejos.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
El sol sale para justos y pecadores.
Al erizo, Dios le hizo.
Miren quién habló, que la casa honró.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Me lo contó un pajarito
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Junta de pájaros, agua segura.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
¡A darle que es mole de olla!
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.