Del buen vecino sale el buen amigo.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Chico de plaza, chico de mala raza.
A tres azadonadas, sacar agua.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
A la vejez, cuernos de pez.
Día de agua, taberna o fragua.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Casa chica infierno grande.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
A quien presta nada le resta.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Hacérsele a uno el campo orégano.
El que más chifle, capador.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
La necesidad hace maestros.
Acúsole porque pisó el sol.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Cerco de luna, agua segura.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Como poroto de la chaucha.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Camino malo, pásalo pronto.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Salir junto con pegado.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
En casa de los tíos ella es la tía.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.