Por San Lucas, bien saben las uvas.
Tierra por medio, para poner remedio.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Como pecas, pagas.
A perro viejo no cuz cuz.
Sayo grande, tapa mucho.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
Buena vida si refrenas tu ira.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Dios era bueno para negociante.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
A buey viejo, no se le saca paso.
El que del campo viene, cenar quiere.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Irse a chitos.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Hombre avisado, medio salvado
A bien se llega quien bien se aconseja.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
El que con cojos anda se llama bastón.
La práctica hace al maestro.
Más vale dejar a tu hijo con mocos que cortarle las narices.
De buen chaparrón, buen remojón.
La cascara guarda el palo.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
A fuerza de villano, hierro en mano.
El que más puede, más aprieta.
No hay boda sin doña Toda.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Llagas viejas, tarde sanan.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.