La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Ama y guarda.
El dolor embellece al cangrejo.
No es bueno huir en zancos.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Hasta el final nadie es dichoso.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Estamos tan ocupados llevando a cabo lo urgente que no nos queda lugar para lo importante.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
Saber uno los bueyes con que ara.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Calor de paño, jamás hizo daño.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Dar y tejer es buen saber.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Leerle a uno la cartilla.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar