Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Olla remecida u olla bien cocida.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Lo que es igual, no es trampa.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Santo que mea, maldito sea.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
La ley pareja no es dura.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
En el camino se enderezan las cargas.
El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.
El mucho joder empreña.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
No hay camino sin tropiezo.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Dar gusto da gusto.
Le dan la mano y se toma el pie.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Pan y vino y carne, a secas.
El que huye, obedece.
Madre no hay más que una.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
No hay alegría sin aflicción.
A chico caudal, mala ganancia.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.