A buen amigo buen abrigo.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Trato es trato.
Amor forastero, amor pasajero.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
A mala lluvia, buen paraguas.
El amor no se oxida
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
El pecado te acusa.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Callado mata conejo.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Madre pía, daña cría.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Salud perdida, salud gemida.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.