La cortesía exige reciprocidad.
No comas ansias.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
La gente discreta, no suelta la jeta.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
El tiempo de Dios es perfecto.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Hasta la salud necesita descanso.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
El tiempo es el mejor consejero
Lo que dejes para después, para después se queda.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Detenerse después de probar un poco algo.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
El tomate hasta que se remate.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
La esperanza es el pan de los pobres.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Obra acabada venta aguarda.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
En la tardanza está el peligro.
Hay que poner tierra de por medio.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Si quieres llegar rápido, ve despacio.
Donde hay caridad, hay paz.
A gran pecado, gran misericordia.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
La práctica perfecciona.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Disfruta solo los placeres del momento.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Quien mocos envía, babas espera.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Maña y saber, para todo es menester.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.