Sin penas, todas las cosas son buenas.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
La ignorancia es madre de la admiración.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Al miedo plata; y al amor cariño.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Al hombre valiente, espada corta.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
De diestro a diestro, el más presto.
Más vale pan duro que ninguno.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Al mal dar, tabaquear.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Jugar a dos barajas.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Dinero guardado, barco amarrado.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Amigo viejo y casa nueva