De buena harina, buena masa.
El amor no hace hervir la olla
Con el callar, vencerás.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Esto es pan para tu matate.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Haz buena harina y no toques bocina.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Esto no termina hasta que se acaba.
Limando se consigue de una piedra una aguja
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Ama de cura, puta segura.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
A la mujer brava, la soga larga.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
La vida es un deber a cumplir
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
El que tiene narices, no manda a oler.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Amigo reconciliado, doble enemigo
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.