Cuando un árbol es duro debe ser abatido
A manos frías, corazón ardiente.
A la vejez, dinero y mujer.
Alegría, belleza cría.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Al mal hecho, ruego y pecho.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
La palabra es playa, el silencio oro.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Poco y entre zarzas.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Buenas razones cautivan los corazones.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Por una alegría mil dolores
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Del trabajo nace el descansar.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
A gallo viejo gallina joven.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
El amor gobierna su reino sin espadas.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.