Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Perdona una vez; pero nunca tres.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Las horas amargas, son mucho más largas.
Ir por lana y volver trasquilado.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Los dioses ayudan al que trabaja
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Quien sabe, sabe.
Amor de dos, amor de Dios.
El que mucho corre, pronto para.
Quien nada hace, nada teme.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
El placer es víspera del pesar.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
La justicia tiene un largo brazo.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Asno de dos, válgale Dios.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Agrada, quien manda.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
La naturaleza proveerá.
Dejar al gato con el pescado.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Hay que dar para recibir.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Durar menos que el cantar de un vizcaíno