Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
La muerte en la patria es agradable.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Es más puntual que un ingles.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
De la vista nace el amor.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Me doblo pero no me quiebro.
Injerta en Abril y a los tres años cogerás uvas mil.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Parejo como las calles de León.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Volverse humo.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Amor y dolor son del mismo color.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
Gastalo en la cocina y no en medicina.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
A casa nueva, puerta vieja.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.