Es agua derramada.
La zorra vieja en el lazo se mea.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Dinero de canto, se va rodando.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
No tropieza quien no anda.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
Sol puesto, obrero suelto.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Puro de Cobán, solo comen y se van
El joven armado y el viejo arrugado.
Obra común obra de ningún.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Donde manda el amo se ata la burra.
La gente mala se muere de vejez.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Con tontos, ni a coger hongos.
Todas las horas hieren. La última mata.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
No quieras nunca buenos comienzos.
El que come hasta enfermarse tiene que ayunar hasta reponerse.
Ir por los extremos no es de discretos.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Le dijo la sartén al cazo.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.