A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Quien no madruga, no caza boruga.
Puta me veas y tú que lo seas.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Más vale ser puta sin parecerlo que aparentarlo y no serlo.
Entre amigos no hay cumplidos.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Bien vivió quien bien se escondió.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Cuando el río suena es porque piedras trae
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Más vale despedirse que ser despedido.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
El oro luce, y la virtud reluce.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Proba varón, que primero es San Antón.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Don sin Din, gilipollas en latín.
En materia de dinero, no hay compañero.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
A hijo malo, pan y palo.
Llegar a la capada.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Tal para cual, Pedro para Juan.