A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
A caballo de presente no se le mira el diente.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Nadie sabe para quien trabaja.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Siempre habla quien menos puede.
En otoño la mano al moño.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
De dos males, elige el menor.
Cada palito tiene su humito.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
Más vale estar pelada que amortajada.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Caldera observada no hierve jamás.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
El hombre casado, ni frito ni asado.
El que no se embarca, no se marea.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
Más vale media mierda que mierda entera.