Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Dos no riñen si uno no quiere.
El mandar no admite par.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
A la larga, lo más dulce amarga.
A hijo malo, pan y palo.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Si bebieres con el caldo no darás al médico un puerco cada año.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Porfía mata venado, que no venablo.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Más vale estar pelada que amortajada.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
De dos males, elige el menor.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
La oración breve sube al cielo.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Caldera observada no hierve jamás.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
La tierra que me sé, por madre la he.
Siempre habla quien menos puede.
Está como padre, que le llevan la hija.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.