Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Dios castiga sin dar voces.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Hombre intranquilo vale por diez.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Alcanza, quien no cansa.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Atente al santo y no le reces.
Fraile convidado echa el paso largo.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Pocas palabras son mejor.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
El relajo es dulce después del trabajo.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
El que está a las duras, está a las maduras.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Yegua cansada, prado halla.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Dios da, nunca vende.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
El que mucho abarca, poco acaba.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Días de mucho vísperas de ayuno.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
La suerte está echada.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Amor breve, suspiros largos
Todo en la vida tiene su medida.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El que calla, otorga.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Todo amor tiene su gasto
Sigue los impulsos de tu corazón