Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Año de heladas, año de parvas.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Lo único permanente es el cambio.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Por San Blas, el besugo atrás.
Fruto vedado el más deseado.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
La ocasión asirla por el guedejón.
El invierno no ha pasado hasta que Abril no ha pasado.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Ido el conejo me das consejo.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Dios, si da nieve, también da lana.
El de las piedras hace pan.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Can que mucho lame, saca sangre.
No vendas la piel del oso antes de haberlo muerto.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Oración de perro no va al cielo.
Con leña prometida no se calienta la casa.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Burro empinado, por hombres es contado.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Burgáles, mala res.
Tras cada pregón, azote.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.