Faena acabada, faena pagada.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
El amor es como el agua que no se seca.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Abogacía, que una boga y otra cía.
La col hervida dos veces mata.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
A secreto agravio, secreta venganza.
Mucho preito hace mendigo.
Uva moscatel, no llega al tonel.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
La lengua queda y los ojos listos.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Mujer mayor, es la mejor.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Dar tiro.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Primero la firmita y luego la camita.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Alma sin amor, flor sin olor.
Interés, cuánto vales.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Hay gustos que merecen palos.
Te pido hojas y me traes ramas.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
A mal viento va esta parva.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Quien tuvo, retuvo.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.