Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
De casa del abad, comer y llevar.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Está como aji titi.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Nos ha jodido mayo con no llover.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
La uva no es uva, hasta que está madura.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
El Diablo no se harta de romper suelas.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Los negocios no tienen ocio.
La belleza es un reino que dura poco
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
La verdad es de un solo color
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Fácil es criticar y difícil obrar.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.