Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Hombre avisado, medio salvado
El que es sabio nunca enceguece.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Despacito por las piedras
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Cual el tiempo, tal el tiento.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
El viejo que se cura, cien años dura.
Bondad con hermosura, poco dura.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Hasta que el cuerpo aguante.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Más puede diligencia que ciencia.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Obediencia es noble ciencia.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Fiate de Dios y no corras.
Dar es corazón, pedir es dolor
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Más vale prevenir que curar.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
El miedo guarda la viña.