A lo que se quiere bien, se castiga.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Patada de yegua no duele.
Zapatero a tus zapatos.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
No hay tonto para su provecho.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Más haces callando que gritando.
Trabaja y no comerás paja.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Una sola mano no aplaude.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Cuando llueve el día de Santa Viviana, tres meses y una semana.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
El día nunca retrocede de nuevo.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Hablar con el corazón en la mano.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Paga para que te acrediten.
Para aprender, lo principal es querer.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
La buena ocasión, propicia al ladrón.