Nunca falta un roto para un descosido.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Lo único que aumenta cuando lo das a otros es el amor.
Para el gusto se hicieron los colores.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Casa chica infierno grande.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Hijo de tigre sale pintado.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
El que va para viejo va para pendejo.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
En la unión está la fuerza.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Más caga un buey que cien golondrinas.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
No se puede servir a dos señores.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Nada necesita quien tiene bastante.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Para buena vida, orden y medida.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Al barrigón, no le vale faja.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Gallo fino no extraña gallinero.
El hombre nació para morir, es mortal.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
El sol sale para justos y pecadores.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Bonito era el diablo cuando niño.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.