Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Más tira coño que soga.
Ha de salir la corneja al soto.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Esto fue como llamarada de petate.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
Al asno lerdo, arriero loco.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Cada perro, con su hueso.
Más vale tender la mano que el cuello.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
La vida es grata, a quien bien la acata.
Si se rasca, es porque le pica.
El sol sale para justos y pecadores.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
A un bagazo, poco caso.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Favor con favor se paga
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Araña de día, carta o alegría.
Un real de deuda, otro acarrea.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
La risa hace buena sangre
Carnero, comer de caballero.
El burro hablando de olotes.
De un juez prevaricador nos libre el Señor.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
Buena madera, buen oficial espera.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Enójate pero no pegues.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Necio que calla por sabio que pasa.
El buen libro de las penas es alivio.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Cree el ladrón que todos son de su condición.