Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Padecer cochura por hermosura.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El comedido sale jodido.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Demasiada alegría es dolorosa
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Del reir viene el gemir.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
Hay gustos que merecen palos.
Donde hay confianza, da asco.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Lo bello es difícil.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
El pecado te acusa.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
A creer se va a la iglesia.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Cada quien, con su cada cual.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes