Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
El amor lo perdona todo.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
A quien feo ama, bonito le parece.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Ni es carne, ni es pecado.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Serio como perro en bote.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Una deuda, veinte engendra.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
El casado casa quiere.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.