Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
En caso de duda, la más tetuda.
El que va a Jacarilla, pierde su silla.
Casa en canto, y viña en pago.
Quien te quiere, no te hiere.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
No hay que arrear ganado flaco.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
La cebolla engorda la polla.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
No se va al cielo a caballo.
Al pan, pan. Al vino, vino.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Firma papel y te encadenarás a él.
El mandar no quiere par.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Venía como placa de trailer, fregado y hasta atrás.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
La soga, tras el caldero.
Al buen sordo, pedo gordo.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.