En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Cuanto más primos, más adentro.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
El que su nariz acorta, su cara afea.
Carne en calceta, para quien la meta.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
El mejor suegro, vestido de negro.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
La tierra será como sean los hombres.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
El que bien huele, mal hiede.
Nunca falta un culo para un bacín.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Mujer pecosa, mujer candela.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
El que escucha su mal oye.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
A la vejez aladares de pez.
Por San Martín siembra el ruin.
A los locos se les da la razón.
No hay albarda que le quede bien.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Reyes y gatos son bastante ingratos.