El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
Nadie es mejor que nadie.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
En el peligro se conoce al amigo.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
El que busca, encuentra.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
El perro es el mejor amigo del hombre.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
El que calla, no dice nada.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Ni llueca eches que pollos saques.
Casa oscura, candela cuesta.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Ocio, ni para descansar.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Gran mal padece quien amores atiende.
El vino con el amigo.
Trato es trato.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Comer de su propio cocinado.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Pan casero, de ese quiero.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.