De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
De mala vid, mal sarmiento.
Quien bien ata, bien desata.
Haz favores y tendrás enemigos.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
A la hora de la quema se verá el humo.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Haz bien y no mires a quien.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Yantar sin vino, convite canino.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
De mercader a ladrón, un escalón.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Hablar más que lora mojada.
Con salchichón, siempre es ocasión.
El burro al ratón le llamó orejón.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Ruin amigo no vale un higo.
Juego de bolos no lo entienden todos.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
El que se apura, poco dura.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
Pisar mierda trae buena suerte
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Después del relámpago viene el trueno.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
A la vejez, viruelas.
Amor con amor se paga.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Salud y fuerza en el canuto.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Hacerse el de la oreja mocha.