Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
La experiencia es a veces dolencia.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Al roble no le dobles.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Vale más el que sabe más.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Bien está el pájaro en su nido.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
El ignorante al ciego es semejante.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
De mala sangre, malas morcillas.
La muerte en la patria es agradable.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Marido rico y necio no tiene precio.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Todo amor tiene su gasto
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Las indirectas del padre Cobos.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Quien mucho da mucho recibe.
Hasta los animales cuidan sus crías.
En casa llena el loco no se apena.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Quien ríe y canta su mal espanta
El vino puro dirá quién es cada cual.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.