El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Cazador y cazado confían en Dios.
La venganza es un plato para tomar frío.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
A la madrastra, el nombre le basta.
El buen hijo a su casa vuelve.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Amor viejo, pena pero no muere.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Ver pecar, convida a pecar.
Los vicios no necesitan maestro.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
El río pasado, el santo olvidado.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Dios nos libre de un ya está hecho.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Agarrando aunque sea fallo.
A quién le dan pan, que llore.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
A palabras necias, bofetones.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Quien hace por común, hace por ningún.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.