Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Juegos de manos se van al culo.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Nada puede dar quien nada tiene.
Zapato que aprieta, no me peta.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Buey suelto, rey muerto.
Dar patadas de burro.
Escucha tu corazón... que sabe.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
Feria de loco es el mundo todo.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Atáscate, que hay lodo.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
La sangre, pesa más que el agua.
Males comunicados, son aliviados.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Cuentas claras, amistades largas.
El que manda, manda.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Hablar con el corazón en la mano.
La muerte nos iguala a todos.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.