Mal es acabarse el bien.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Fraile convidado echa el paso largo.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
A causa perdida, mucha palabrería.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Siempre es pobre el codicioso.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
El que apunta a la luna disparará más alto que el que apunta a un estercolero, aunque no de en el blanco.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
La vecindad es fuente de amistad.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Se llena antes el ojo que el papo.
El casado por amor vive vida con dolor.
Cada día se aprende algo nuevo.
La crianza es buena los trece meses del año
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Hablando la gente se entiende.
No hay pero que valga.
Conquistada la madre, segura está la hija.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Cada uno con su humo.
En la duda, ten la lengua muda.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.