Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
No quieras nunca buenos comienzos.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Salud y fuerza en el canuto.
El que da, recibe.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Noviembre caliente, mayo helado.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Antes de hablar, pensar.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Donde hay confianza, da asco.
La moda no incomoda.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Agua de mañana, o mucha o nada.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Mañana te lo dirá la vida.
El diablo está en los detalles.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
A ojo de buen cubero.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.