Acúsole porque pisó el sol.
Ningún burro se queda calvo.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Beberás y vivirás.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
La razón y el agua hasta donde dan.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Días y ollas hacen grandes obras.
En claustros de locos, están los más pocos.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
La mentira nunca muere de vieja.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Para sabio Salomón.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
La obligación es primero que la devoción.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Más vale ruin asno que estar sin él.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
No hay que juzgar un libro por su tapa.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Nunca se debe tirar piedras arriba cuando se tiene techo de cristal.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Susto meado mejor que sangrado.
Dios castiga, pero no ha palo.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
La muerte todo lo ataja.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.