Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
Arandino, borracho fino.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
El buen vino resucita al peregrino.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Cerrado a cal y canto.
Quien no tiene, perder no puede.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
El juez que toma, presto es tomado.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
A mis años llegaras o la vida te costara.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
A casa nueva, puerta vieja.
Fácil es criticar y difícil obrar.
El temor modifica tu conducta.
Dan darán, dicen las campanas.
De buen caldo, buenas sopas.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
La duda es la llave del conocimiento.
Con el callar, vencerás.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
La puerca tira del tapón
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Casarás y amansarás.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.