Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
El que está en pié, mire no caiga.
El que más mira menos ve.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Cabello crespo, calvo presto.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
La salud no se aprecia hasta que llega la enfermedad.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
El que anda en silencio, cazar espera.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
Las cosas caen por su propio peso.
Pereza, llave de pobreza.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
A la orilla del río te espero, galapaguero.