Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Con las buenas palabras nadie come.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Esposa prudente es don de Dios.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
No hay nada peor que un maricon resentido.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Burlas que son veras, otro las quiera.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
A un traidor, dos alevosos.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
A mala cama, buen sueño.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
El que es pendejo ni de dios goza.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Salir junto con pegado.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Hortelano tonto, patata gorda.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
De la carta al timón, al revés la corrección.
A cada santo le llega su día.
Lo barato cuesta caro
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Encontrar al perro en la olla
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
La belleza es un reino que dura poco
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.